El Santuario de las Musas©

por | Oct 27, 2025 | 2 Comentarios

«En el silencio se escucha mejor la voz de Dios.»
(Vicente Aleixandre)

Accedo al espacio, como si ascendiera hacia una idea. Arriba me espera ese lugar que durante meses fue solo una imagen en mi mente, una promesa entre la fatiga y la fe. Hoy es una realidad tangible, un refugio en lo alto, donde el tiempo parece detenerse para escuchar. En su forma cuadrada y casi de manera natural conviven dos almas que parecieran dialogar, la biblioteca y el escritorio. En la primera, un sillón reposa en el centro del espacio sobre una alfombra blanca y redonda, bajo la luz templada de una lámpara que parece custodiar los libros. Es un rincón que invita al sosiego, al viaje silencioso de la lectura. En la otra, frente a la mesa y al ordenador, se abre el territorio del pensamiento en vigilia, este es mi lugar de trabajo, de escritura, de espera.

Entre ambas zonas respira un equilibrio que no impuse, que se dio solo, como si las musas hubieran encontrado su sitio antes que yo. Aquí cada objeto, un cuadro, una fotografía, una figura, un recuerdo, una bandera, tiene un sentido como cada silencio una textura. No se trata de un despacho -nunca me gustaron-, sino de un espacio consagrado al acto de crear, al gesto íntimo de escuchar la propia voz sin distracciones ni ruidos.

He comprendido que los sueños no se conquistan por impulso, sino por insistencia. Que lo verdaderamente nuestro se alcanza con una mezcla de fe, disciplina y renuncia. Como dijo Gustave Thibon, «la paciencia es la fe en acción». Y en esa paciencia, que también fue renuncia, encontré el modo de transformar la espera en certeza. Durante meses imaginé este lugar en mitad de la noche, mientras la duda me rondaba como un perro fiel. Y, sin embargo, cada obstáculo fue parte del proceso, cada espera, un peldaño más hacia lo que ahora siento habitar.

El silencio aquí no es ausencia, sino presencia amplificada. Tiene sonido de respiración y peso de eternidad, y es en ese silencio donde siento que la palabra nace limpia, donde la creación se vuelve espejo y se revela lo que uno es y lo que aún no sabe que puede ser.

Apostar por los sueños no es un gesto romántico, es un acto de resistencia y quizá también de honestidad con uno mismo. En tiempos de ruido y distracción, elegir el recogimiento, la pausa y la belleza es una forma de rebelión. Seguramente este pequeño espacio, mi “Santuario de las musas”, no sea más que eso, una declaración silenciosa de fe en lo invisible.

Desde aquí, desde esta bendita soledad elegida, miro hacia adelante con la certeza de haber llegado al lugar exacto desde el que seguir creando. Porque estoy convencido que solo quien guarda silencio puede escuchar de nuevo la voz del mundo.

Juan A. Pellicer

Sursum Corda (Arriba los corazones)

2 Comentarios

  1. Leonor

    Poética y maravillosa forma de describir un sueño hecho realidad. Doy fe de ello.

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    • Pellicer

      Sin duda, has formado y formas parte de esa realidad. Tu ilusión también ha estado por encima del trabajo que tampoco ha sido poco.
      Un beso.

      Responder

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