La trampa del relato. Así fabrican el enemigo©

por | Sep 18, 2025 | 4 Comentarios

La mentira política es el arte de hacer creer al pueblo falsedades saludables.

(Jonathan Swift)

Estos malnacidos y perdedores de la casta política, ante el futuro que se les avecina —a decir de todas las encuestas, salvo la de algún miserable que aún les sirve de coartada—, ven cómo una inmensa mayoría de ciudadanos se aparta y denuncia sus políticas nefastas y peligrosas. Y como todo animal acorralado, su reacción no es la rectificación ni el arrepentimiento, sino la mentira. Ahora su empeño es “retorcer” el relato hasta deformarlo, diseñar la gran trampa que divida a la sociedad en dos bloques irreconciliables: “¿estás con la guerra o con la paz?”  “¿eres demócrata o fascista?”. Ellos mismos crean la disyuntiva, fabrican el escenario, calientan la calle, distribuyen las consignas y señalan con el dedo a quienes no se pliegan a su “catecismo”. El que discrepa es un apestado, el que denuncia es un enemigo público. La maquinaria del poder se pone en marcha, te deshumanizan, te reducen a etiqueta y luego te persiguen, porque en su mundo no hay lugar para el matiz ni para la conciencia crítica. Como tan atinada e irónicamente decía Groucho Marx cuando afirmaba que la política -la mala política diría yo– es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.

Ante semejante panorama, no queda otra opción que rebelarse. No es suficiente resistir, es preciso responder. Y responder con la fuerza de la verdad, con el filo de la palabra clara. En lo que a mí respecta, no he estado ni estaré nunca del lado de los terroristas que hicieron saltar por los aires la vida de miles de españoles —mujeres, hombres, niños—, ni con quienes obligaron a cientos de miles de familias enteras a abandonar su tierra. No estaré con los golpistas que atacaron nuestra democracia y aún hoy se jactan de que lo volverán a hacer. Ni con los que robaron el futuro de los trabajadores en Andalucia. Tampoco con los ideólogos que llevan en sus banderas la sombra de millones de muertos. Ni mucho menos con quienes pretenden dinamitar el Estado de Derecho para imponer su régimen de privilegios y corrupción. Lo terrible, y de ahí la gran estafa, es que con todos ellos se ha aliado esta casta política que hoy pretende seguir gobernando. Desde esa alianza —perversa e inmoral—, tienen la desfachatez de exigirnos que elijamos entre ellos y el caos, como si ellos no fueran el caos mismo. Buscan confundir nuestra brújula moral, debilitar nuestra voluntad, arrebatarnos la serenidad del juicio.

Y lo hacen justo cuando la verdad comienza a asomar. Multiplican el ruido, siembran el miedo, fabrican enemigos de conveniencia. Cuanto más gritan, menos se habla de la inflación, del paro, de la deuda, de la tremenda corrupción que les afecta a todos los niveles. Necesitan el conflicto como el aire, porque en el conflicto son ellos quienes reparten las cartas.

Por eso la respuesta no puede ser el silencio ni la resignación. La verdadera disyuntiva no es la que ellos nos proponen; no es tener que elegir entre paz o guerra, entre fascismo o democracia. La disyuntiva real es entre verdad y mentira, entre dignidad y sometimiento, entre ciudadanía y servidumbre.

Abramos los ojos, no aceptemos su chantaje. No entremos en su juego, no pisemos su terreno inclinado. Ellos están derrotados y lo saben. Por eso quieren arrastrarnos a su abismo, para gobernar sobre las cenizas de lo que destruyan. No se lo permitamos.

 

Juan A. Pellicer

Sursum Corda (Arriba los corazones)

4 Comentarios

  1. JOSE CANO FENOLL

    Una vez mas as dado en el clavo, como es posible que todavía haya personas que puedan creer en esta clase de políticos sin entrañas y manipuladores de la verdad, con un sectarismo radical tan alarmante que hasta el presidente de España alienta el desorden y la lucha callejera

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    • Pellicer

      Desgraciadamente la pregunta que dejas, genera cierta alarma entre muchas personas. No parece lógico, creo que no ocurre en ningún pais de nuestro entorno, que sea desde el propio gobierno desde donde se incita y «premia» la violencia. Un abrazo

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  2. Leonor Pellicer

    Magnífico artículo !
    No, no debemos permitírselo.

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    • Pellicer

      Muchas gracias Leonor, creo que esa callada oposición, cada vez está resonando más. Siendo por tanto la prueba de que quizá no estamos dispuestos a permitirlo. Un abrazo.

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