«La corrupción, que ha llegado a ser parte del sistema, es un veneno que mata la política.» (José Saramago)
Nada de lo que ocurre bajo este gobierno es casual, todo tiene su forma de disfraz, de engaño, su manera de blanquear lo que a simple vista repugna. Lo que parece, es. Los escándalos no se esconden entre susurros si no que se visten de decretos, subvenciones dudosas, licitaciones amañadas y comunicados oficiales que intentan normalizar lo anormal. La independencia judicial se tambalea peligrosamente con nombramientos controvertidos; se desplazan fiscales por desvelar delitos y se promueven otros sin méritos o antigüedad conveniente; investigaciones incómodas se archivan o se eternizan, mientras tanto, quienes deberían velar por la transparencia son silenciados o relegados. Como dijo Montesquieu, «quien pierde la independencia judicial pierde la libertad misma». Solo hace falta mirar cómo se manipulan las cifras oficiales, inflación maquillada, desempleo disfrazado, deuda oculta, desviación de fondos europeos con otros objetivos en un intento de ocultar otras irresponsabilidades. Cada promesa incumplida, cada contrato otorgado a amigos del poder y cada retroceso en libertades civiles confirma que lo que parece, es. La ley se interpreta según conveniencia, y quienes denuncian se convierten en enemigos del sistema, mientras se presentan los retrocesos democráticos como gestos de progreso.
El control sobre los medios públicos y la presión sobre los privados crean un ecosistema donde se decide qué es verdad y qué no -cual el enemigo a batir política y socialmente-. La ciudadanía observa, desconcertada, mientras la memoria histórica se revisa a conveniencia, la educación se instrumentaliza y los derechos fundamentales se erosionan con una rapidez tan alarmante como peligrosa. No hay ficción que tape la erosión democrática. Se revisan leyes a conveniencia, se reinterpretan sentencias incómodas y se presiona a instituciones educativas y culturales para que el mensaje oficial se difunda sin cuestionamiento.
Cada escándalo blanqueado demuestra la realidad. El caso J. Pujol, por ejemplo, se ha alargado más de diez años hasta lograr que por vejez este hombre no sea procesado; el pago con dinero de todos los españoles a políticos, asesores y arribistas del poder se lo funden en orgías de prostitución, cocaína entre tráfico de influencias; la intimidación a funcionarios para incumplir la ley (como la orden o sugerencia desde la Fiscalía General a Anticorrupción para perjudicar a un colaborador con la justicia); el intento de alterar el censo electoral mediante la concesión masiva de nacionalidades a cientos de miles de extranjeros —como quedó de manifiesto en las declaraciones de Irene Montero, de Podemos, diciendo “Ojalá la teoría del reemplazo, ojalá poder barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante”—; la persecución que sufren los españoles en algunas zonas del país, llegando incluso a prohibir el uso del idioma o marginar a quienes intentan hablarlo, e incluso pitar un símbolo de la patria aduciendo “libertad de expresión” —sin aplicar la misma lógica en otras situaciones—. Todo confirma que lo que parece, es.
Quien mira con atención y objetividad, ve lo que ocurre, recortes de derechos fundamentales, control de la información, inacción ante la corrupción evidente y saqueo sistemático de recursos públicos. Lo que parece, es. No hay excusa para mirar hacia otro lado cuando la libertad y la democracia se pierden paso a paso ante la indiferencia de quienes deberían defenderlas.
«Este gobierno me da asco» -publiqué hace unos días-, y lo vuelvo a decir, me da asco porque observo no solo lo perverso de sus acciones, sino la ausencia de ética, principios y moral de quienes, a cambio de unas monedas o estatus, justifican, aplauden o miran hacia otro lado. Indignante.
Lo que parece, es. Parece mafia…
Juan A. Pellicer
Sursum Corda (Arriba los corazones)
- La imagen es de mi autoría y fue empleada para la cubierta de mi libro “La Taberna de los rebeldes”.

Me llamó mucho la atención la expresión que citas de Irene Montero que citas: “Ojalá la teoría del reemplazo, ojalá poder barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante”, esta teoría, entiendo, es una tesis conspirativa de extrema derecha que sostiene la existencia de un plan deliberado por parte de élites globales para sustituir a la población nativa de Occidente por inmigrantes de diversas culturas y religiones; al respecto, noto tu sensibilidad a las dimensiones sociales y éticas actuales. Creo que el análisis que haces desde tu conocimiento y experiencia presenta una realidad vital donde el descubrimiento de la verdad sobre el rumbo del país te genera un impacto devastador; no solo percibo dolor e ira ante la injusticia o con el sistema lo que define tu pluma, sino una profunda tristeza que embarga tu ser al contemplar lo que tu percibes como el desvanecimiento de sus valores y su identidad.
Me parece y estoy de acuerdo que debemos pronunciarnos desde nuestra posición y mostrar la preocupación que invita a pensar en un qué hacer. Por mi parte, investigaré más sobre la teoría del reemplazo porque me ha encendido las alarmas de mi pensamiento crítico. Un abrazo. Te dejo un video que encontré al respecto, Me llamó mucho la atención la expresión que citas de Irene Montero que citas: “Ojalá la teoría del reemplazo, ojalá poder barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante”, esta teoría, entiendo, es una tesis conspirativa de extrema derecha que sostiene la existencia de un plan deliberado por parte de élites globales para sustituir a la población nativa de Occidente por inmigrantes de diversas culturas y religiones; al respecto, noto tu sensibilidad a las dimensiones sociales y éticas actuales. Creo que el análisis que haces desde tu conocimiento y experiencia presenta una realidad vital donde el descubrimiento de la verdad sobre el rumbo del país te genera un impacto devastador; no solo percibo dolor e ira ante la injusticia o con el sistema lo que define tu pluma, sino una profunda tristeza que embarga tu ser al contemplar lo que tu percibes como el desvanecimiento de sus valores y su identidad.
Me parece y estoy de acuerdo que debemos pronunciarnos desde nuestra posición y mostrar la preocupación que invita a pensar en un qué hacer. Por mi parte, investigaré más sobre la teoría del reemplazo porque me ha encendido las alarmas de mi pensamiento crítico. Un abrazo. Te dejo un video que encontré al respecto, https://youtu.be/gdfCSBtucA0?si=LPO1XdTT7tFhyB7D
Gracias por tu comentario, Clara Patricia, y por la claridad con la que expresas tu análisis. Me parece muy valioso cómo conectas la expresión que cité con la sensibilidad social y ética actual, y cómo percibes el impacto que la realidad del país provoca en nuestra reflexión, con dolor e ira ante la injusticia y una tristeza profunda por la pérdida de valores e identidad.
Solo un matiz respecto a Irene Montero: no es de ultraderecha, sino una de las líderes más destacadas de la ultraizquierda en España y promotora de la Ley del “Sí es Sí”. Comprender esto ayuda a situar correctamente el contexto de sus palabras y sus implicaciones políticas.
Aprecio mucho tu disposición a investigar y tu apertura al diálogo crítico. Conversaciones así son las que permiten entender la complejidad de los tiempos que vivimos y pensar con honestidad sobre nuestro “qué hacer”. Un abrazo afectuoso.