Los que temen al honor©

por | Ago 7, 2025 | 6 Comentarios

Todos aman la vida, pero el hombre valiente y honrado aprecia más el honor. (Shakespeare)

Hay palabras que ya no se dicen. No porque hayan muerto, sino porque su sola mención incomoda a quienes las traicionan. Honor es una de ellas.

No se oye en los parlamentos. No se exige en los medios. No se enseña en las escuelas. Quizá porque el honor es el mayor acusador de esta época gris, pervertida y sin vergüenza.

Vivimos rodeados de indignidad: políticos que hacen exactamente lo contrario de lo que prometieron; que juran lealtad a la Constitución y luego colaboran con quienes quieren desmontarla; que presentan programas electorales que no piensan cumplir y compromisos que solo sirven para seducir al votante antes de traicionarlo. No es torpeza, es cálculo. No es improvisación, es estrategia. Es el desprecio absoluto por la inteligencia democrática de la ciudadanía.

Frente a esta corrupción del lenguaje y del compromiso, el honor no es una bandera, sino una resistencia interior. El honor de un ciudadano que no quiere convertirse en cómplice. De quien no justifica lo injustificable por afinidad ideológica. El honor de quienes, sin ocupar cargos, sin micrófono ni tribuna, se niegan a aplaudir la corrupción disfrazada de gobernabilidad.

También hay honor —más callado aún— en algunos servidores públicos que siguen cumpliendo con rigor su deber, aunque la presión política y mediática los invite al servilismo. Funcionarios, jueces, trabajadores sociales, maestros, periodistas, médicos, militares, … Personas conscientes de que representar al Estado es, antes que nada, una forma de ejemplaridad. No se exhiben. No se justifican. Pero su integridad moral y personal sostiene lo que otros erosionan a diario.

Y por encima de todos, el honor de un pueblo que aún se avergüenza cuando la democracia se convierte en coartada para la ofensa y el abuso. El pueblo que conserva memoria. Que sabe lo que costó llegar hasta aquí. Que no se rinde a la anestesia colectiva ni acepta que la dignidad sea un lujo reservado a los ingenuos.

El honor, hoy, es una actitud silenciosa, casi íntima, pero profundamente política. Una forma de estar, de responder, de no ceder. Una manera de decir basta sin necesidad de gritarlo. En un tiempo en el que las palabras se manosean hasta vaciarlas, el honor sigue siendo una palabra peligrosa para esta gentuza corrupta, miserable y vividora. Porque recuerda que aún hay límites. Que no todo vale. Que traicionar a un país no es un matiz táctico, sino una vergüenza. Ya lo advirtió Balzac, sin solemnidad pero con lucidez, en el fondo de toda conciencia hay tres jueces agazapados—el honor, la verdad y la justicia. Y quienes han vendido su conciencia lo saben. Por eso tiemblan cuando se les recuerda lo que un día fingieron ser.

Tal vez por eso, quienes más temen al honor son precisamente los que ya lo perdieron. Porque el honor los delata, los desenmascara, los exhibe. Les recuerda que mintieron al jurar, que traicionaron la palabra dada, que engañaron a un pueblo entero prometiendo lo que jamás pensaron cumplir. Tienen miedo. Miedo a que la verdad se abra paso. Miedo a tener que responder por cada firma, cada pacto, cada cesión vergonzosa. Miedo a perder el poder que les sostiene, al desprecio que se acerca, al juicio que les espera. Pero sobre todo, miedo al olvido. Porque cuando caigan —y caerán— no quedará en pie ni su obra ni su nombre. Solo la vergüenza de haber sido los verdugos de una democracia que jamás les perteneció.

 

Juan A. Pellicer

Sursum Corda (Arriba los corazones)

6 Comentarios

  1. JAVIER BARRACA MAIRAL

    No se puede ser más oportuno: el honor olvidado debe ser recuperado. Muchas gracias

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    • Pellicer

      Recuperémoslo. Un abrazo junto a mi agradecimiento por reparar en mis letras Javier.

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  2. JOSE CANO FENOLL

    El honor, palabra hermosa olvidada por quienes la prostituyen dia a dia, y cuando el principal protagonista en incumplir el honor y faltar al respeto de quienes le votaron, se convierte en un presidente iligitimo, pasando a ser el mayor corrupto politico de toda nuestra democracia

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    • Pellicer

      Muchas gracias José por tu valiente comentario. Un abrazo.

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  3. Leonor

    Se puede decir más alto, pero no más claro y con mayor exactitud. Totalmente de acuerdo.

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    • Pellicer

      Muchas gracias Leonor, es bueno en estos tiempos de tanta intencionada confusión y autocensura, atrevernos a ir llamando a las cosas por su nombre. Un abrazo fuerte.

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