Escucha este poema declamado por el autor
(A un traidor…)
Tiene la voz escondida en la sombra,
disimulada en la confusión de la duda,
travestida de medias verdades;
voz impostada, aullido de terror.
Vive en el silencio aprendido del miedo,
la verdad encadenada a los labios,
como eco de un grito que nadie escucha;
y en cada palabra, la huella de una mentira.
Es su mirada mensaje de muerte,
cuadro pintado de negro,
vacío de una eternidad perdida;
ojos de ayeres regalados y mañanas vendidos.
Y en sus pupilas se pudre la noche,
sin dios, sin nombre, sin tiempo;
y un abismo devora la luz de sus ojos,
mientras la muerte le aprende el rostro.
Y en el último latido, hasta la muerte lloró.
©Jpellicer
Septiembre26
Mañanasvendidos©2609197031460
Te espero en mi Whasapp de Poesía (pincha aquí): “Contraverso Pellicer”


Los lamentos de infantes retumban al son de los ángeles rompiendose en llantos que duelen al mundo. Solo la lluvia de sal ardiendo limpiará el mal de la tierra.
Muchas gracias por esa metafórica respuesta. Un abrazo
En tu poema pones de manera relevante, manifiesta y coherente lo que para tí tiene valor esencial, entre los, la transparencia, la genuinidad y la lealtad.
Presentas *A un traidor* y, con la expresión *»ojos de ayeres regalados y mañanas vendidos»*, enseñas cómo ese personaje ha *empeñado* todo lo que como persona puede disfrutar a cambio de la muerte en vida y, su estadía o paso por este mundo, carece de sentido e importancia. Me encantó leerte.
Gracias, Clara Patricia. Has leído el poema con una atención que me conmueve. Me alegra especialmente que te hayas detenido en esos «ayeres regalados y mañanas vendidos», porque ahí quise mostrar el precio más triste de la traición, perder, por una ventaja pasajera, aquello que daba sentido a la propia vida. Gracias por mirar más allá de la dureza de los versos y encontrar lo que los mueve. Un abrazo