Mare de Déu©

por | Feb 26, 2026 | 2 Comentarios

«El orgullo que se alimenta de desprecio es pobreza disfrazada.»
(Gustavo Adolfo Bécquer)

Las recientes declaraciones de la portavoz de ERC, Elisenda Alamany, «El problema de Salvador Illa es que se presenta (a las elecciones) y se cree que está gobernando Murcia» merecen una respuesta serena. Sí, serena, pero no tibia. No porque la Región de Murcia necesite reivindicarse sino porque el desprecio territorial, esa altanería progre de manual, empobrece el debate y delata una peligrosa mezcla entre la ignorancia y la suficiencia, que no es más que otra forma de frustración. Porque hay políticos -o aprendices de poder- que, cuando se quedan sin argumentos, recurren al chiste geográfico, porque es rápido, gratuito, eficaz para el aplauso fácil y exento de estudio. Como advirtió Miguel de Unamuno, «la burla suele ser el arma de los débiles». Murcia como metáfora de lo inferior; Murcia como decorado de segunda; Murcia como latiguillo electoral. Esta es la consigna progre catalana de hoy. Mañana Dios dirá.

Simplemente y a modo de breve “realidad”, conviene recordar que mientras algunos aprendían a repetir consignas, esta tierra ya era frontera estratégica en el siglo XII con Ibn Mardanis, el “Rey Lobo”, sosteniendo equilibrios políticos en el sureste peninsular. Aquí nació el filósofo y poeta Ibn Arabi, uno de los grandes místicos del islam, estudiado hoy en universidades de todo el mundo. En el barroco, Francisco Salzillo convirtió la madera en emoción trascendente. Y sí, se podría trazar un puente estético entre la intensidad religiosa del barroco murciano y el modernismo catalán de Gaudí ya que ambos entendieron que la fe también podía ser arquitectura del alma. Pero para eso hay que haber leído algo más que panfletos. Sigamos avanzando, ya en el siglo XX, Carmen Conde —cartagenera— fue la primera mujer en ingresar en la Real Academia Española, porque desde esta esquina mediterránea también se ha pensado, se ha escrito y se ha elevado el nivel cultural de un país que algunos parecen considerar patrimonio exclusivo. Y más allá de los nombres, se podría hablar de los agricultores que alimentan media Europa, a los inventores e investigadores silenciosos, a docentes, médicos, grandes deportistas, empresarios que arriesgan, a los trabajadores anónimos que sostienen la convivencia sin necesidad de discursos altisonantes, … y mucho más, por tanto, reducir todo eso a una frase ingeniosa es pequeño. Muy pequeño.

Resulta además curioso que desde espacios políticos que no han destacado precisamente por su ejemplaridad política ni institucional se repartan ahora certificados de inferioridad territorial. Lo dicho, la memoria selectiva es un recurso frecuente cuando faltan argumentos. Yo no necesito enfadarme, me basta con constatar que cuando alguien necesita empequeñecer a otros territorios para sentirse grande, el problema rara vez está en el territorio.

Como cartagenero y por tanto ciudadano de la Región de Murcia, no respondo con ruido, me basta con abrazar mi trimilenaria historia y sonreír. Mare de Déu.

Juan A. Pellicer

Sursum Corda (arriba los corazones)

 

 

2 Comentarios

  1. Leonor Pellicer

    Aquí se confirma que la pluma es más poderosa que la espada.

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    • Pellicer

      Muchas gracias Leonor, por hacerte eco de estos versos, dándole la voz adecuada.
      Un besito.

      Responder

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